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La Coctelera

¡Abajo! la cultura popof

Un poco de crítica no viene mal

Categoría: Bitácora

15 Enero 2007

Día Doce

12 de enero

Me levanté rapidísimo para ir por el gas. Finalmente, lo encontré y pude comprarlo. Me preparé de desayunar y encendí el calentador para poder darme una ducha. El día anterior no me había podido bañar. Me dio terror hacerlo con agua fría. Me dispuse para salir y cerrar con buen ánimo mis actividades laborales de la semana. Me dirigí a Casa Vecina y estuve trabajando algunos de los proyectos que estamos pensando en lanzar para plazas públicas en los meses de agosto y septiembre. Después de un par de sesiones de trabajo, comencé finalmente a darle cuerpo a la publicación bimestral. Avancé muchísimo. Espero que todo pueda irse concretando de manera satisfactoria. Salí después para la Universidad. De nueva cuenta, necesitaba trabajar con Verenice en los últimos contenidos de la licenciaturas en Humanidades y Estudios y Gestión de la Cultura. Concluimos esta tarea y me dediqué a realizar otras actividades que tenía pendientes. A las 18 horas estaba citada para asistir a la entrega de diplomas de la 2da generación de la maestría en Cultura Virreinal. El evento estuvo muy bien. Estuve platicando con Miguel Ángel Pérez y con Flor Balboa. También tuve oportunidad de saludar a otros profesores y colegas de la Universidad. Entregaron los diplomas y después dieron un vino de honor. Me quedé como hasta las 20 horas. Fueron varios los recuerdos que se me cruzaron con el evento. Recordé la fiesta de graduación que organizamos cuando terminamos la carrera, puesto que la llevamos a cabo en el Patio de la Fundación. Lugar donde había sido la entrega de los diplomas. Luego, contrararon un grupo de música latinoamericana y me recordó mi etapa con un novio que tuve hace ya muchos años. Así que mi cabeza y mi corazón se vieron innundados con los recuerdos de otros tiempos.
Salí de ahí y me dirigí a la Hostería "La Bota". Ahí me encontré con gente amiga. Y estuve platicando con varias personas. Al final, me fui con otros dos amigos a "La Perla". Fue muy curioso porque en este lugar me encontré con la hermana de aquel chavo que fue mi primer novio. Estuvimos platicando muchísimo y las dos terminanos soltando unas lagrimitas. Digamos que fue una tarde noche innundada por los recuerdos, por los tiempos que ya se fueron. Salí de ahí y me fui caminando a mi casa y en el trayecto pasé por donde están los de la APO. Me sentí con el ánimo de platicar con ellos y ahí estuve conversando todavía un poco más. Fue un día muy loco, pero divertido y productivo. Con estas actividades y experiencias, cerré los doce primeros días del año 2007 y con la descripción del día doce concluyó mi bitácora.

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12 Enero 2007

Día Nueve

9 de enero

El año 2007 arrancó ya. Los días de letargo se han quedado atrás. La actividad es ya variada y comienzan a sentirse los inicios de los poryectos a realizar. Aunque aún se siente la fase del arado de la tierra, la selección de semillas y su preparación ya entró en vigor. Tal vez se perciba en el ambiente una nebulosa de expectativas y la incertidumbre propia de las interrogantes: ¿cómo será la cosecha?, ¿se lograrán frutos maduros? Sólo resta trabajar en función de lograrlo. Se sienten los retos y la vigencia de las decisiones tomadas. Así voy llegando al día nueve del año 2007. Por lo pronto, el ritmo de trabajo que, si bien aún no es del todo acelerado, ya exige una disciplina mayor.
Me levanté en la mañana con la sensación de haber soñado un sin fin de sucesos. No recuerdo con exactitud las imágenes, sólo sé que fueron abundantes y que la información del inconciente se dejó ver a través de mis horas de descanso. Me preparé para salir rumbo a mis trabajos. Algunas noticias molestas se dejaron aparecer. Varios de los libros Centro, zona sur: gente, calles y arte presentaron problemas en el cosido. Así que tuve que regresar al impresor más de la mitad del tiraje para que lo corrigieran. Buena parte de la mañana se me fue en estar revisando los libros, haciendo llamadas y concretado el asunto de que los fueran a recoger. Finalmente, terminé de hacer este asunto para estar lista para una reunión de trabajo en la Universidad. Llegué, más o menos, a tiempo y empezamos a tratar los asuntos. Me fue quedando claro qué es lo que me corresponde ir cubriendo en términos de chamba. Logré más tarde llevar un paquete de libros a la librería Primero Sueño de la Universidad del Claustro de Sor Juana para que pueda estar a la venta.
Al final, regresé a casa para dejar mis cosas e ir de compras al supermercado. No había tenido tiempo el fin de semana, así que pude hacer estas cuestiones para tener mi bastimento para el resto de la semana y principios de la siguiente. Leí un rato y a descansar. Me alegró no tener dificultades para dormirme.

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8 Enero 2007

Día Seis

6 de enero

El día de Reyes. Me desperté temprano para poder hacer todas las actividades domésticas que tenía pendientes. En los fines de semana, me tomo un tiempo para realizar este tipo de tareas porque de lunes a viernes, me resulta bien difícil poder hacerlas. Así que desde temprano ya estaba puesta la lavadora, me preparé un café y me puse a leer un rato. Estoy realmente encantada con la Crónica del pájaro que le da cuerda al mundo. Cuando estuvo lista la ropa, subí a la azotea para tenderla. Al bajar, me preparé algo para desayunar y estuve platicando un rato con Helena, mi compañera de piso. A las 17 horas tenía una cita con Mireia, una artista visual catalana, con quien había quedado en colaborar para su proyecto. Ella está aquí con una beca de intercambio, algo similar a una residencia artística. Nos reunimos en casa de mi madre, ubicada en la Condesa, ahí estuvimos conversando para luego, entrar de lleno en la grabación en video de la entrevista. Primeramente, me presenté y luego hice una breve introducción de la Malinche y su trato con Hernán Cortés. Luego, me adentré en la forma en cómo este modelo simbólico afecta el imaginario social y repercute en la forma de encarar las relaciones de pareja. Hablé de mi relación con la violencia. La conversación fue fluida e interesante, aunque no dejo de reconocer que me movió mucho las fibras sensibles de mi emotividad. Tuvimos que detener la entrevista porque yo tenía otra entrevista en la radio para promocinar el libro Centro, zona sur: gente, calles y arte. Llegué al IMER a las 20: 30, hora a la que me había citado para conversar brevemente antes de que iniciara el programa Ciudad C. Héctor Bernal es el conductor y más o menos nos pusimos de acuerdo en los contenidos que trataríamos durante el programa. La emisión fluyó muy acertadamente y salí de ahí contenta. Me fui a mi casa y me dispuse a relajarme un poco porque el día había sido muy intenso y cargado de emociones muy diversas. Al final me acosté a muy buena hora, después de tomarme un caballito de tequila. Leí una rato más y apagué la luz.
Fueron tantas las emociones que se me movieron en este día que por la noche no era capaz de conciliar el sueño. Así que le di varias vueltas a la cabeza a todas las ideas e imágenes que aparecían en mí. Finalmente, logré quedarme dormida.

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8 Enero 2007

Día Cinco

5 de enero

Con el letargo propio de la primera semana del año comencé el día. Me levanté con cierta pereza y con el ánimo más bien hacia abajo. La tónica de la semana estuvo marcada por una ligera tristeza que se vio afectada también por los cambios hormonales. Tenía una reunión cerca de las 11: 30 de la mañana por lo que me desperecé y me dispuse a arreglarme para salir al primer trabajo. Me reuní con Irving Domínguez para ver algunas cuestiones al respecto de los cambios en la publicación que, desde el año pasado, habíamos venido planeando. Afortunadamente, su reacción fue bastante positiva y pudimos dialogar en función de los nuevos intereses para la publicación bimestral de Casa Vecina. Me motiva esta posibilidad y la encuentro útil. Así que platiqué con él cómodamente y después vimos con el diseñador algunos de los rasgos gráficos que le pueden dar identidad a la sección que trabajaré con él. Se trata de una sección que ahondará en los aspectos históricos del centro. Sobre todo, los relacionados con la vida cotidiana de otros tiempos y las implicaciones de determinados personajes en su relación con esta zona de la Ciudad. Luego, fuimos invitados por el resto del equipo de trabajo para partir la rosca y tomar un chocolate. Partí mi pedazo y en él estaba un pequeño rey muy simpático. En las indicaciones para partir la rosca se comentaba que el rey estaba exento de contribuir con tamales y atole para la fiesta de la Candelaria. Así que nos reímos bastante y me pusieron mi corona. Arreglé un poco mi oficina para ir organizando mis actividades de trabajo. El año se apunta con algunos cambios oportunos, pero que requieren del esfuerzo de irse adaptando a las situaciones. En este sentido, he ido recibiendo una serie de noticias que implican romper con la rutina y ajustarla a los nuevos cambios. ¡Bien por eso! Al terminar mis actividades me fui al segundo trabajo y estuve leyendo algunas cuestiones relacionadas con la historia colonial de México y la importancia de la novela histórica en el siglo XIX. Leí otros aspectos de teoría literaría y de metodología de la investigación literaria para ir reflexionando en el modo en qué impartiré mi curso este semestre. Todavía siento las ideas un tanto revueltas, pero creo que se irán acomodando, poco a poco, hasta que ya esté inserta en mis actividades de lleno.
Hacia la noche quedé con una amiga, Helena, para ir a tomar unos vinos a la Hostería "La Bota". Llegué con unos minutos de anticipación y me encontré con unos amigos. Me senté con ellos y estuve platicando sobre los últimos acontecimientos del año y las reflexiones que estos suscitaron. No tuve oportunidad de profundizar mucho en el asunto, pero quedé con un amigo de que nos encontraríamos la siguiente semana para platicar más por extenso a cerca de todo aquello que estuvimos reflexionando con motivo del fin de año. Finalmente, llegó Helena y nos sentamos en otra mesa. Ella se había ido a la playa Marquelia y me estuvo contando de qué manera recibió el año. Las dos comentamos la novedad del inicio de año con luna llena. El primero de enero la luna estaba hermosa, completamente redonda e inmensa emitiendo una luz brillante y seductora.
Me doy cuenta que el inicio de año, me ha significado muchos diálogos diversos, casi todos con mujeres amigas. Como si con las diferentes conversaciones estuviera asentando los principios y fundamentos con los que quiero vivir este año. Como si me estuviera explicando a mí misma, qué siento, qué pienso, qué quiero para ver de qué modo lo puedo ir materializando. Así que después de una larga conversación con Helena, nos fuimos de "La Bota" caminando rumbo a casa. Somos vecinas, así que pudimos continuar con la charla todavía un ratito más.

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5 Enero 2007

Día cuatro

4 de enero

Estos días han estado muy aletargados, lentos como si no pudiese uno terminar de despertar. Tal vez, pasando Reyes los días adquieran otro matiz. Percibo como si solamente los vendedores ambulantes tuvieran el inicio de año cargado de dinamismo y energía.
El día transcurrió con sus dinámicas propias. Por la mañana, me levanté con cierta dificultad. Había tenido muchos sueños la noche anterior. No recuerdo bien cuál era su tónica, pero me sentía cargada de información. Preparé un café y me puse a leer Crónica del pájaro que da cuerda al mundo. Estoy encantada y sorprendida con la narración de Murakami. No sé todavía hacia dónde se dirige porque la mezcla de tiempos y escenarios es muy variada. La línea narrativa la lleva el protagonista Okada. Un tipo de 30 años que se ha quedado en el paro y encuentra en esta experiencia un momento de reflexión y pausa para decidir a qué se quiere dedicar profesionalmente. Hasta antes de este suceso, su línea había sido el derecho, pero ya no está seguro de querer seguir por ahí. Una serie de personajes y sucesos empiezan a aparecer en su vida, todos vinculados con situaciones del pasado y con su vida marital. Los personajes que van apareciendo, tal es el caso de Creta Kanoo y el General Mimaya, toman la voz en los momentos que conversan con él, dejándolo en un segundo plano o a la sombra del relato principal. Terminé la primera parte de la novela y empecé la segunda, la cual comienza con la extraña desaparición de su esposa: Kumiko. A ver cómo se va deshilvanando la historia. El caso es que después de leer cómodamente, me dispuse para salir. Tomé un baño y me arreglé.
Salí de casa con el ánimo pausado y ensimismado. Creo que la tónica general de estos primeros días del año ha sido así. Llegué a mi primer trabajo y me dispuse a ir resolviendo las cuestiones que estaban pendientes. Se organizó una junta de trabajo y me dieron la noticia de que parte de mis proyectos a desarrollar adquirirían otra forma. La idea es que las líneas editoriales que pensaba lanzar este año, se concretaran en una sola publicación periódica. La conversación fluyo bien y al final me sentí muy satisfecha de la manera en cómo encaré este cambio. Creo que, poco a poco, me irá despertando la creatividad para darle cuerpo a este proyecto. Finalizada la reunión, salí rumbo a mi trabajo dos y estuve leyendo varias cuestiones de Historia del siglo XIX mexicano y algunas otras del período de la conquista, así como estuve revisando algunos materiales para el curso que impartiré el próximo semestre en la Universidad. Aún no logro ver cómo quiero llevar la dinámica del curso, estoy estudiando el temario y seleccionando lecturas adecuadas para hacer del curso algo dinámico y atractivo para los alumnos.
Hacia las 19 horas interrumpí mi trabajo para irme a la Condesa. Había quedado de verme ahí con una amiga para tomar un jugo y cenar algo ligero. Nos pusimos al día al respecto de lo que ha sido nuestra vida y de la forma en cómo encararemos el año 2007. Le conté cómo cerré el año y las decisiones que tomé al terminarlo. Entre ellas está el cambio de casa y por lo mismo, la búsqueda de departamento, así como la situación amorosa que tengo pendiente. Decidí al respecto que, a pesar de sus felicitaciones para el año nuevo, mi actitud sigue siendo la misma. Quiero decir, permitir que este chico marque los ritmos y las pautas y con base en eso, ir tomando mis decisiones para observar si realmente puedo y quiero estar con él más tiempo del que ya hemos estado juntos. Al final de la conversación, nos fuimos del Café Village porque ella iba con su bebé y ya se estaba poniendo muy inquieto. Salimos de ahí y me dio un aventón de regreso a mi casa.
Una vez en el departamento, revisé mis pendientes y me dispuse para leer un rato antes de dormir. La noche no fue del todo fácil porque mi decisión al respecto del fulanito me hace experimentar cierta tristeza, puesto que parte de mi decisión consiste en que si él no hace nada, pues dejaré morir la historia. Así que me dejé fluir y estuve llorando un rato. Me tranquilicé y logré conciliar el sueño.

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4 Enero 2007

Día Dos

2 de enero

Me levanté de la cama con mucha dificultad. No sé por qué razón me sentía muy cansada. Tuve una cantidad de sueños muy revueltos y de los cuales tan sólo recuerdo algunas imágenes aisladas. Finalmente, logré despegarme de las sábanas y me fui a la cocina para prepararme un cafecito y un jugo de naranja natural. Tendí mi cama y encendí el calentador para poder tomar una ducha que me despejara la mente. Desayuné un poco de cereal, me vestí y preparé todos los documentos que necesitaba para ir a arreglar varios asuntos y trámites que tenía pendientes desde antes de fin de año.
La mañana, a pesar de mi dificultad para levantarme, fue muy productiva porque pude arreglar todo lo que tenía pendiente: IFE, Bancos, Pagos y algunas compras. Llegué al trabajo y vi que aún no podía hacer uso de mi oficina porque la estaba terminando de arreglar, así que saludé a mis compañeros, les deseé un feliz 2007 y me fui al otro trabajo. Los trabajos están a 5 o 6 minutos caminando, por lo que llegué de volada. Me instalé, de inmediato, frente a la computadora y me puse a revisar todos mis correos electrónicos. Recibí uno que me alegró particularmente. Un asuntillo amoroso que tengo por ahí. Me escribió para desearme un feliz 2007. Lo respondí tranquilamente, sin muchos aspavientos. No quise dejarme llevar por la euforia o la alegría desmedida. Envié a algunos correos de chamba para ir arrancando el año laboral y se me fue la tarde sin mayores complicaciones. Bueno, recibí una llamada para una próxima entrevista, debido a que el 13 de diciembre presenté un libro Centro, zona sur: gente, calles y arte, el cual se puede adquirir en la librería Conejo Blanco, ubicada en Amsterdam 57, casi esquina con avenida Sonora o en la librerías de Sanborns. Finalmente, recogí mis cosas y me fui a mi casa.
Caminé de la calle de Isabel la Católica a Ernesto Pugibet, en el trayecto fui disfrutando de los ambulantes, sobre todo, por Eje Central. Casi logran exaltarme, pero logré conservar la calma. Una vez en casa revisé todos mis pendientes del día y los que quedaban para el día siguiente. Me preparé algo de cenar y me puse la pijama. Desde temprano ya estaba en la cama disfrutando de mi lectura del libro Crónica de un pájaro que le da cuerda al mundo. Después de avanzar varios capítulos decidí apagar la luz y dormirme. Volví al ejercicio de Jodorowsky y me di cuenta que mientras contaba mi día en retrospectiva, de pronto, me desviaba y unos eventos se conectaban con otros, tuve que hacer un esfuerzo por volver al ritmo hacia atrás. La situación que suscitó esto fue el mensaje electrónico que recibí del chico con el que he venido saliendo desde hace un año y medio. Algo así como siel mail me remitiera a la última vez que lo había visto. El 13 de diciembre, él fue a la presentación del libro y llevó música par ambientar antes y después del evento. Yo le había pedido este favor y me sentí muy contenta de que él hubiera accedido. La presentación fue un éxito rotundo y al final, nos fuimos él y yo a cenar algo y a beber unas cervezas. La pasamos también ese día. Realmente me sentía tan contenta y satisfecha por todo lo que estaba pasando en ese momento. Tenerlo a él ahí conmigo, compartiendo la culminación de un proyecto que me llevó mucho tiempo realizarlo, después festejar con él y al final recibirlo en mi casa y estar largas horas disfrutando el uno del otro. Un gran día. Y cuando me di cuenta que mi mente ya estaba en otra cosa, me volví a conectar con el correo eletrónico que me daba la pauta para continuar con mi ejercicio del día en retrospectiva. Al final de mi recuento, descubrí que me volví a quedar dormida antes de finalizar el recorrido.

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3 Enero 2007

Día Uno año 2007

Según cuentan algunas leyendas mágicas, en los primeros 12 días del año nuevo es importante hacer todo aquello que deseas exista en tu cotidianidad. Por eso, decidí llevar una bitácora de mis primeros 12 días para recordarla al final del año y constatar el efecto de la siembra mágica. Una de las decisiones que tomé para estos días fue permitir que ellos mismos se organizarán de acuerdo con mis actividades, considerando que cada día tiene guardada alguna sorpresa.

1ero de enero

Por ser el primer día del año, lo consagré al reposo y al disfrute del día. Por la mañana, me levanté y desayuné en casa con una muy buena amiga. Estuvimos platicando muy rico, mientras escuchábamos algo de música y leíamos la numerología que nos estaba asignada por el dia de nuestro nacimiento. Nos sorprendió a las dos darnos cuenta que la descripción correspondía con nuestras caraterísticas personales. Después nos fuimos a caminar y a dar un paseo. Las dos pensamos en el primer semestre de este año mudarnos de casa, así que aprovechamos la caminata para ver si encontrábamos algún departamento en renta. Vimos un par de ellos. Luego, nos fuimos a comer a La Gloria y estuvimos platicando sobre un montón de cosas bien ricas. Fue algo así como un recuento de nuestra amistad. No es gratuito que esto se haya suscitado porque hubo un pequeño incidente que propicio que se confirmase que somos una magníficas amigas.
La cuestión estuvo así. El 23 de diciembre organizamos una comida en la que nos reunimos varios de los que fuimos compañeros en la Universidad. Fueron personas a las que yo hace mucho tiempo dejé de ver, tal es el caso de la fulanita que inyectó veneno con su lengua bífida. En esa comida, el chico con el que estaba saliendo mi buena amiga, digo saliendo porque parece que ya no, tuvo a "bien" comentar que estaba casado. La sorpresa para varias de ellas fue desconcertante. En algún momento, yo estuve platicando con él y el marido de la Fulanita con Lengua Bífida interpretó cómo se le dio la gana lo que yo estaba hablando con este chico. La Fulanita de Lengua Bífida le llamó a mi buena amiga, a los dos o tres días de la comida, para decirle lo que supuestamente yo había dicho. Lógicamente, se trata de palabras desagradables y que atentaban contra la integridad de mi buena amiga. Ella se sintió muy lastimada, pero desconfió de lo que se le había dicho. El 31 de diciembre me soltó lo que había sucedido la semana anterior. Una situación por demás molesta y producto de las intrigas y los venenos. Por fortuna, mi buena amiga habló con este chico para saber qué habíamos estado hablando y confirmó que no había razón alguna para desconfiar de mí. Con estos antecedentes se hace evidente la necesidad de relatarnos desde hace cuánto tiempo somos amigas y por las situaciones tan complejas y díficiles en las que nos hemos acompañado.
Al final cada una se fue por su lado. Aproveché para caminar un poco por la Condesa. Tomé el camellón de avenida Mazatlán y estuve disfrutando del aire fresco y del verdor de los árboles. Me dirigí al metro Chapultepec para abordar el vagón y bajarme en Balderas. Caminé hasta mi casa reflexionando sobre los aspectos que considero oportuno trabajar a lo largo del año. Al llegar a mi casa en la calle de Ernesto Pugibet, me senté a escribir un texto que estoy trabajando. Finalmente, me acosté y estuve leyendo Crónica del pájaro que le da cuerda al mundo. La novela es muy recomendable. Estoy apenas en la primera parte, pero la estoy disfrutando mucho.
Me acosté a dormir porque al día siguiente iniciaba mis labores en el trabajo. No podía conciliar el sueño porque los vecinos de arriba estaba haciendo mucho ruido. Parecía como si alguien estuviera llorando, me inquietó suponerlo. Vivo en el último piso del edificio, por lo que supongo que debe ser en algún cuarto de servicio. Para lograr conciliar el sueño, me puse a hacer un ejercicio recomendado por Alejandro Jodorowsky. El ejercicio consiste en hacer una revisión del día, empezando por el último gesto y de ahí hacia el inicio. No logré llegar al principio del día porque me quedé dormida.

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Ando como dentro de una olla express, espero sólo que no explote, sino que se cocinen bien los frijolitos...

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