Enrique Serna: entre la historia de México y España
Por Mayra Ibarra
Ganador, en 2000, del Premio Mazatlán de Literatura (Sinaloa, México). Finalista del I Premio de Novela Histórica “Espartaco”, en la Semana Negra de Gijón. El escritor mexicano Enrique Serna (Ciudad de México, 1959) ―para quien la labor del escritor se define como la de un “encantador de serpientes”― coloca el relato histórico dentro de la tradición hispanoamericana del humor y la fantasía erótica al estilo de G. García Márquez, A. Bryce Echenique y Laura Restrepo; así como de la poco explorada tradición mexicana decimonónica de la novela colonialista de Vicente Riva Palacio y Justo Sierra O’Reilly. La novela histórica Ángeles del abismo (Joaquín Mortiz, 2004) se dará a conocer en el ámbito cultural español en el mes de julio 2005. El pasado mes de abril, en su casa de Cuernavaca, tuve la fortuna de entrevistarlo. Ofrezco al lector tan sólo una muestra de ella.
M: ¿De dónde surge el interés por la novela histórica?
E: Por una necesidad de evasión. En mis obras anteriores, trataba de condensar el espíritu de la época en la que a mí me tocó vivir en la Ciudad de México.
M: Y, ¿entonces?
E: Hubo un momento en el que quise volver a mis orígenes como escritor.
M: Eso, ¿quiere decir?
E: A la necesidad de crear mundos imaginarios o de fugarme a otras épocas de la historia. Así fue como empecé a escribir, primero, El seductor de la patria; y luego, Ángeles del abismo.
M: ¿Cómo te has encontrado en el pasado?
E: El interés por la novela histórica nació de una necesidad de evasión, pero México es un país donde las heridas del pasado siguen abiertas y, por lo tanto, no es posible evadirte mediante la novela histórica. Al contrario, lo que haces es identificar el origen de muchas lacras sociales que siguen vigentes en la actualidad.
M: ¿Cómo se refleja eso en Ángeles del abismo?
E: Es una novela sobre la época de la colonia. En la época de la colonia comenzó lo que se llama el patrimonialismo, que es la idea de que los puestos públicos son propiedad de los funcionarios que los ocupan. Esta idea de poder como un patrimonio sigue vivo en la política mexicana por las corruptelas que todos los mexicanos conocemos.
M: ¿Algo más?
E: En México no ha desaparecido la sociedad de castas. Mi novela, se ocupa de un amor escandaloso para aquella época: el amor de una blanca con un indio. En la época de la colonia había en México toda una complicada nomenclatura racial que dividía a la sociedad en una enorme variedad de castas, que llegaban a tener nombres, incluso, muy pintorescos como: “el no te entiendo”, “el tente en el aire”, “el salta pa’tras”, “el sambo”, ect.
M: Y eso, ¿cómo es actualmente?
E: Ahora, ya no hay esa variedad tan grande de castas, pero sigue habiendo un racismo que todos los días estamos observamos en la actitud de desprecio hacia el indio, hacia el naco, ect.
M: ¿Existe alguna otra supervivencia en México?
E: El estado de sitio de la delincuencia. En mi novela, hablo de cómo los aristócratas novohispanos estaban aterrados, porque no podían salir de noche por las calles de la Ciudad de México. Se arriesgaban a que los despellejaran en la esquina. Esto es algo que sigue existiendo, lo sabemos muy bien los mexicanos.
M: Finalmente...
E: Las mismas desigualdades que existían hace 300 años las hemos venido arrastrando, y eso provoca que haya un sector de la sociedad que ha pasado a formar parte del hampa. Y eso hace que la vida civilizada y pacífica sea imposible en México.
M: Al reconstruir una época, ¿de qué modo entran en juego los géneros literarios?
E: La novela histórica es un género. Es un género que ya tiene una tradición larga. Y en Ángeles del abismo, incursioné en tres géneros: la novela picaresca, la novela folletinesca y la comedia de enredo. Ángeles del abismo es una novela histórica construida con estos tres géneros.
M: Por ejemplo, ¿en cuanto a la novela picaresca?
E: En una novela picaresca el personaje principal es un antihéroe. Suele ocurrir en los bajos fondos de la sociedad. En sus orígenes, con El lazarillo de Tormes, fue una novela de denuncia social y de denuncia política. Una denuncia, desde luego, velada, muy sutil, pero por eso mismo también muy eficaz.
M: ¿Quién es el antihéroe en Ángeles del abismo?
E: Más que uno, son dos. Crisanta Cruz, la falsa beata, una muchacha con grandes cualidades histriónicas que fingía arrebatos místicos para sacarle el dinero a los ricos y que, a escondidas de la sociedad que la veneraba, tenía un amante indio, Tlacotzin.
M: Y, ¿Tlacotzin?
E: Él también es un trasgresor de la sociedad novohispana. Se dedica a cercenar niños dioses a las vírgenes para ofrendarlos a la diosa Coatlicue, la cual está sumergida en el lago de México. Crisanta Cruz y Tlacotzin son los protagonistas de mi novela.
M: ¿En qué suceso histórico te inspiraste?
E: Mi inspiré en unas actas de un proceso inquisitorial del siglo XVII donde se cuenta la vida de una falsa beata, Teresa Romero. De ella extraigo las características psicológicas de Crisanta, aunque, desde el primer esbozo argumental, me di todas las libertades de la ficción. Así pinté los antecedentes de mis protagonistas y los vinculé al mundillo de la farándula para crear una comedia de enredo donde intervienen personajes reales y ficticios. El resultado fue una novela de ficción en un 80%.
M: La comedia de enredo...
E: Siempre tuve admiración y disfrutaba mucho de las comedias de capa y espada de la época del siglo de oro, de Lope de Vega, de Juan Ruiz de Alarcón, de Calderón de la Barca, de Tirso de Molina. Quería hacer un homenaje a ese género.
M: ¿Cómo?
E: Traté de elucubrar cómo hubieran podido ser, si no hubieran existido esas censuras que había para todo lo que fuera el comportamiento sexual. En esas comedias tenían que estar todo eso sugerido. Los adulterios eran simples encuentros de las parejas en una habitación. Eso ya manchaba el honor de un marido o de un padre.
M: ¿Desde la posición de un escritor del siglo XXI?
E: Creo que ese género podría convertirse en algo muy incisivo, muy mordaz, explorando también los laberintos del deseo reprimido, que es uno de los temas de Ángeles del abismo.
M: Y, ¿la novela folletinesca?
E: La estructura que tiene mi novela en capítulos que siempre dejan un suspenso, tratando de mezclar varias tramas, pero siempre con un eje argumental del cual no se apartan. Es un estructura tomada del folletín decimonónico, sin duda.

Hugo Luis Kobeh dijo
Me parece interesantísimo el acercamiento a una mente como la de Enrique Serna.
30 Septiembre 2006 | 08:25 PM