Día Uno año 2007
Según cuentan algunas leyendas mágicas, en los primeros 12 días del año nuevo es importante hacer todo aquello que deseas exista en tu cotidianidad. Por eso, decidí llevar una bitácora de mis primeros 12 días para recordarla al final del año y constatar el efecto de la siembra mágica. Una de las decisiones que tomé para estos días fue permitir que ellos mismos se organizarán de acuerdo con mis actividades, considerando que cada día tiene guardada alguna sorpresa.
1ero de enero
Por ser el primer día del año, lo consagré al reposo y al disfrute del día. Por la mañana, me levanté y desayuné en casa con una muy buena amiga. Estuvimos platicando muy rico, mientras escuchábamos algo de música y leíamos la numerología que nos estaba asignada por el dia de nuestro nacimiento. Nos sorprendió a las dos darnos cuenta que la descripción correspondía con nuestras caraterísticas personales. Después nos fuimos a caminar y a dar un paseo. Las dos pensamos en el primer semestre de este año mudarnos de casa, así que aprovechamos la caminata para ver si encontrábamos algún departamento en renta. Vimos un par de ellos. Luego, nos fuimos a comer a La Gloria y estuvimos platicando sobre un montón de cosas bien ricas. Fue algo así como un recuento de nuestra amistad. No es gratuito que esto se haya suscitado porque hubo un pequeño incidente que propicio que se confirmase que somos una magníficas amigas.
La cuestión estuvo así. El 23 de diciembre organizamos una comida en la que nos reunimos varios de los que fuimos compañeros en la Universidad. Fueron personas a las que yo hace mucho tiempo dejé de ver, tal es el caso de la fulanita que inyectó veneno con su lengua bífida. En esa comida, el chico con el que estaba saliendo mi buena amiga, digo saliendo porque parece que ya no, tuvo a "bien" comentar que estaba casado. La sorpresa para varias de ellas fue desconcertante. En algún momento, yo estuve platicando con él y el marido de la Fulanita con Lengua Bífida interpretó cómo se le dio la gana lo que yo estaba hablando con este chico. La Fulanita de Lengua Bífida le llamó a mi buena amiga, a los dos o tres días de la comida, para decirle lo que supuestamente yo había dicho. Lógicamente, se trata de palabras desagradables y que atentaban contra la integridad de mi buena amiga. Ella se sintió muy lastimada, pero desconfió de lo que se le había dicho. El 31 de diciembre me soltó lo que había sucedido la semana anterior. Una situación por demás molesta y producto de las intrigas y los venenos. Por fortuna, mi buena amiga habló con este chico para saber qué habíamos estado hablando y confirmó que no había razón alguna para desconfiar de mí. Con estos antecedentes se hace evidente la necesidad de relatarnos desde hace cuánto tiempo somos amigas y por las situaciones tan complejas y díficiles en las que nos hemos acompañado.
Al final cada una se fue por su lado. Aproveché para caminar un poco por la Condesa. Tomé el camellón de avenida Mazatlán y estuve disfrutando del aire fresco y del verdor de los árboles. Me dirigí al metro Chapultepec para abordar el vagón y bajarme en Balderas. Caminé hasta mi casa reflexionando sobre los aspectos que considero oportuno trabajar a lo largo del año. Al llegar a mi casa en la calle de Ernesto Pugibet, me senté a escribir un texto que estoy trabajando. Finalmente, me acosté y estuve leyendo Crónica del pájaro que le da cuerda al mundo. La novela es muy recomendable. Estoy apenas en la primera parte, pero la estoy disfrutando mucho.
Me acosté a dormir porque al día siguiente iniciaba mis labores en el trabajo. No podía conciliar el sueño porque los vecinos de arriba estaba haciendo mucho ruido. Parecía como si alguien estuviera llorando, me inquietó suponerlo. Vivo en el último piso del edificio, por lo que supongo que debe ser en algún cuarto de servicio. Para lograr conciliar el sueño, me puse a hacer un ejercicio recomendado por Alejandro Jodorowsky. El ejercicio consiste en hacer una revisión del día, empezando por el último gesto y de ahí hacia el inicio. No logré llegar al principio del día porque me quedé dormida.

Martín Pescador dijo
Recomiendo no creer en ese tipo de supersticiones como que los primeros 12 días del mes equivalen a los 12 meses de año, por una razón muy sencilla, esto es, se empieza por una superstición y se sigue con otra y de ahí con otra hasta que nos convertimos en unos auténticos supersticios, lo que a todas luces no es bueno.
Ví hace poco una entrevista al "psicomago" jodorovsky, me hizo peso una cosa que dijo: uno sabe si esta sano o enfermo según la calidad de relación que tiene con los demás, y a proposito de escopera me acordé de un poema divertidísimo que dice los que no tenemos cancer juntémonos y tengamos cancer...
18 Enero 2007 | 03:16 AM