Día Cinco
5 de enero
Con el letargo propio de la primera semana del año comencé el día. Me levanté con cierta pereza y con el ánimo más bien hacia abajo. La tónica de la semana estuvo marcada por una ligera tristeza que se vio afectada también por los cambios hormonales. Tenía una reunión cerca de las 11: 30 de la mañana por lo que me desperecé y me dispuse a arreglarme para salir al primer trabajo. Me reuní con Irving Domínguez para ver algunas cuestiones al respecto de los cambios en la publicación que, desde el año pasado, habíamos venido planeando. Afortunadamente, su reacción fue bastante positiva y pudimos dialogar en función de los nuevos intereses para la publicación bimestral de Casa Vecina. Me motiva esta posibilidad y la encuentro útil. Así que platiqué con él cómodamente y después vimos con el diseñador algunos de los rasgos gráficos que le pueden dar identidad a la sección que trabajaré con él. Se trata de una sección que ahondará en los aspectos históricos del centro. Sobre todo, los relacionados con la vida cotidiana de otros tiempos y las implicaciones de determinados personajes en su relación con esta zona de la Ciudad. Luego, fuimos invitados por el resto del equipo de trabajo para partir la rosca y tomar un chocolate. Partí mi pedazo y en él estaba un pequeño rey muy simpático. En las indicaciones para partir la rosca se comentaba que el rey estaba exento de contribuir con tamales y atole para la fiesta de la Candelaria. Así que nos reímos bastante y me pusieron mi corona. Arreglé un poco mi oficina para ir organizando mis actividades de trabajo. El año se apunta con algunos cambios oportunos, pero que requieren del esfuerzo de irse adaptando a las situaciones. En este sentido, he ido recibiendo una serie de noticias que implican romper con la rutina y ajustarla a los nuevos cambios. ¡Bien por eso! Al terminar mis actividades me fui al segundo trabajo y estuve leyendo algunas cuestiones relacionadas con la historia colonial de México y la importancia de la novela histórica en el siglo XIX. Leí otros aspectos de teoría literaría y de metodología de la investigación literaria para ir reflexionando en el modo en qué impartiré mi curso este semestre. Todavía siento las ideas un tanto revueltas, pero creo que se irán acomodando, poco a poco, hasta que ya esté inserta en mis actividades de lleno.
Hacia la noche quedé con una amiga, Helena, para ir a tomar unos vinos a la Hostería "La Bota". Llegué con unos minutos de anticipación y me encontré con unos amigos. Me senté con ellos y estuve platicando sobre los últimos acontecimientos del año y las reflexiones que estos suscitaron. No tuve oportunidad de profundizar mucho en el asunto, pero quedé con un amigo de que nos encontraríamos la siguiente semana para platicar más por extenso a cerca de todo aquello que estuvimos reflexionando con motivo del fin de año. Finalmente, llegó Helena y nos sentamos en otra mesa. Ella se había ido a la playa Marquelia y me estuvo contando de qué manera recibió el año. Las dos comentamos la novedad del inicio de año con luna llena. El primero de enero la luna estaba hermosa, completamente redonda e inmensa emitiendo una luz brillante y seductora.
Me doy cuenta que el inicio de año, me ha significado muchos diálogos diversos, casi todos con mujeres amigas. Como si con las diferentes conversaciones estuviera asentando los principios y fundamentos con los que quiero vivir este año. Como si me estuviera explicando a mí misma, qué siento, qué pienso, qué quiero para ver de qué modo lo puedo ir materializando. Así que después de una larga conversación con Helena, nos fuimos de "La Bota" caminando rumbo a casa. Somos vecinas, así que pudimos continuar con la charla todavía un ratito más.
